Chuelita: Quiero volver a ser chiquita.
Hola, soy Chuela Chela Valentina… Chuelita.
Hoy quise meterme adentro de la zapatilla de la humana que
vive conmigo, pero solo entró parte de mi cabeza.
La humana decía:
—¡Chuelita! Sos la más pequeña de la casa, pero ya creciste… aunque yo te diga
Chuela bebé.
Y sí, ya soy casi del largo del almohadón grande.
Pero me acordé de cuando era chiquitita, chiquitita, y me
metía adentro de las zapatillas de la humana, en la caja de zapatos, o cuando
me acurrucaba en la panza de mamá Gina. Ahora lo sigo haciendo… pero ya no
entro.
A veces me subía a la cama y lamía a Vera, pero me daba
cuenta de que no era mi mamá Gina, entonces me iba rápido.
Ahora también me subo a la cama y le doy unas lamidas en la
cabeza a Vera. No siempre le gusta… pero el otro día, mientras yo estaba
dormida, Vera vino y me lamió la cabeza a mí.
Como soy la más pequeña, cuando la humana nos sirve la
comida, yo termino la mía y después voy al plato de mamá Gina. Ella me deja…
pero después de un rato me da un golpecito con su patita en mi cabeza y sé que
me tengo que correr.
Entonces voy al plato de Vera, que también me deja comer.
Hoy, a la madrugada, estuve escarbando una planta. La humana
escuchó y decía:
—Gina, Gina…
Pobre mamá… como ella siempre hace travesuras, creían que
era ella.
Pero no fue por mucho tiempo. La humana prendió la luz y me
vio. Yo la miré, le dije:
—Gue, gue…
Aunque ya no entro en la zapatillas sigo siendo la más pequeña
de la familia.



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