Domingo contado por Gina.

 


Hola, soy Gina, una gata carey.

Hoy es domingo. Fue un día lindo. Como hizo calor, las ventanas estaban abiertas y salimos al alféizar. Comimos algunas hojitas de la planta de porotos que está en la ventana.

Hoy dormimos una linda siesta: la humana, Vera, Chuela Chela Valentina y yo. Nos despertamos con el ruido de unas palomas que pasaron volando por la ventana. En ese momento, las tres paramos las orejas y miramos hacia la ventana. La humana ni las escuchó.

Cuando nos levantamos de la siesta, Chuela Chela Valentina empezó a maullar. Resulta que había entrado un mosquito grande como una araña y no lo podía alcanzar, porque el mosquito, que es muy vivo, se fue al techo de la habitación.

Cuando la humana la escuchó, vino a la habitación, se volvió a ir y regresó con un escobillón. Se subió a la cama y trataba de agarrar el mosquito. Parecía una fiesta: arriba de la cama estábamos saltando la humana, Vera, Chuela y yo, a ver quién lo atrapaba.

Al final lo atrapó la humana y lo soltó por la ventana. Respiramos aliviadas, aunque nosotras, las gatas carey, queríamos atraparlo.

Fue un momento muy divertido.

Ahora estoy descansando en mi rascador de cartón, viendo si aparece algún bichito por ahí. Antes intenté escarbar con mis patitas en una maceta, pero la humana me vio y me dijo:

—Gina, ¿qué hacés?—

Entonces yo hago “mie mie” y me voy para otro lado.

Ahora sí, estoy descansando en mi rascador de cartón. En un rato llegan nuestras croquetas de la cena.


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