Mi día preferido.

Hola, soy Vera, una gata carey.

Hoy es mi día preferido: es viernes.

Cuando la humana termina de trabajar, sale de casa y vuelve con las bolsas de las compras. Trae acelga, lechuga y fruta. Hoy no trajo pollito ni hígado… tal vez lo haga mañana.

Yo me doy cuenta cuando está llegando porque nos dice con una voz finita:

—Picuchinas, picuchinas.—

Nuestro vecino humano se da cuenta de que espiamos por el umbral de la puerta, porque se ven nuestras sombras. Él nos saluda diciendo “miau”. Eso es muy lindo: trata de hablar nuestro idioma y a mí me gusta saludarlo.

Cuando la humana abre la puerta, yo me cruzo entre sus pies y salgo al hall del departamento. Ahí me tiro en el piso y me estiro, sin que Gina o Chuela Chela Valentina se me tiren encima. Eso sí, es solo un ratito, porque la humana se queda mirándome: como yo no tengo medallita con mi nombre ni collar, me puedo perder.

Otros días voy hasta donde está sentada la humana, la toco con mi patita y después me voy hasta la puerta. Entonces ella sabe que quiero salir un ratito y me acompaña. Es mi momento que tengo con la humana para mí sola.

A veces, cuando estamos ahí, llega el vecino humano y me hace unas caricias. Después de saludarnos, tengo que entrar porque la humana tiene que hacer las cosas de la casa: limpiar nuestros areneros, cambiarnos el agua y ordenar nuestros juguetes.

Hoy es viernes, el mejor día de la semana.

Mañana, si Gina y Chuela no empiezan a correr temprano, vamos a dormir un poco más. Y cuando nos levantemos, mientras la humana toma mate, nosotras vamos a comer nuestras croquetas.

Ojalá todos los gatos del mundo tengan su hogar…
y su día favorito con su humano.

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