Hoy tuve un sueño lindo.
Hola, soy Vera, una gata carey.
Hoy tuve un sueño muy lindo: caminaba por el Obelisco con un
gato naranja. No sé si era Batata, Romeo, Leo o Vladimir.
Es que me quedé pensando en tantos amigos gatunos que
quieren venir a visitarme.
No sé qué va a hacer la humana que vive conmigo si vienen
todos juntos, porque cuando llegaron Gina y Chuela Chela Valentina, hasta que
nos tocamos con nuestras narices y nos olimos, nos peleábamos casi todo el día.
Chuela Chela Valentina era muy, muy chiquita. Entraba en la
pantufla de peluche de la humana, y Gina, que es su mamá, la cuidaba todo el
tiempo y no dejaba que me acercara.
A Chuela le gustaba jugar con mi cola. Yo la agitaba porque
estaba un poco molesta, pero ella creía que la movía para que la mordiera.
La casa era un lío. La humana, antes de ir a trabajar,
llevaba el arenero, las fuentes de agua y la comida a su habitación para que
Gina y Chuela estuvieran tranquilas, y yo me quedaba en el resto de la casa,
disfrutando del sillón, todo para mí.
Me costó aceptar que ya no era la única para la humana.
Ahora sí me gusta, porque aunque Gina me corre y Chuela me corre, yo también
las corro.
Chuelita me alcanza con su pata y sale corriendo. Es muy
rápida. Pero Gina… Gina corre como un rayo y se esconde atrás del sillón. Yo la
espero horas hasta que salga, aunque casi siempre se asoma cuando la humana
barre con el escobillón.
Entonces, qué lío haríamos si todos vinieran a visitarnos.
Me los imagino jugando con los ratoncitos de peluche,
saltando por el sillón y la cama, y corriendo por toda la casa.
¡Qué divertido!
Voy a hablar con Gina y Chuela a ver si los
invitamos.



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