La humana según Gina.
Hoy les quiero contar sobre la humana que vive conmigo. Ella
me hace comidas ricas. No todos los gatos comen pollo, carne o hígado; a
algunos gatos solo les gustan las croquetas.
Hoy la humana me cocinó hígado. Me lo dio cortado en
trocitos chiquititos con un poco de caldo. Estaba muy rico.
Los viernes a la tarde, la humana ordena la casa. Saca todo
lo que hay sobre la mesa y lo guarda en su lugar. Pero yo me adelanto un
poquito y, con la patita, voy tirando las lapiceras. También marco con mis
dientes algún lápiz que todavía no guardó.
La parte más divertida es cuando barre con un escobillón
ancho. Yo me engancho con mis patitas delanteras y ella me arrastra un poquito.
Cuando barre debajo del sillón yo me meto rápido y quedo escondida. Cuando pasa
el escobillón trato de agarrarlo y a veces me quedan enganchados los pelos de
Vera o de Chuela Chela Valentina.
Solo se ven mis patitas tratando de agarrar el escobillón.
La humana, riendo, me dice:
—¿Quién está ahí? ¿El fantasma del sillón? ¡El fantasma del
sillón!—
Lo dice varias veces, me acaricia la cabeza y sigue
barriendo. Entonces yo salgo de mi escondite debajo del sillón y sigo
colgándome del sillón, o trato de guardar alguna croqueta que quedó por ahí.
Mientras barre, va juntando y guardando nuestros juguetes,
aunque sabe que en alguna hora de la noche, cuando esté durmiendo, los vamos a
sacar otra vez.
También pasa un cepillo por la funda del sillón. Ahí Vera y
Chuela dejan sus pelos. Yo no.
Acomoda los almohadones que tiramos un rato antes y también
una manta tejida a crochet que está en el respaldo del sillón. Yo trato de
ayudar, pero se me enganchan las uñitas.
Después de limpiar se da una ducha. Yo también entro al
baño, pero no me ducho. Me quedo cuidando que la humana esté segura.
Mientras ella se lava los dientes antes de dormir, yo me
paro en dos patitas y olfateo los frascos que hay en el estante del baño.
Un rato antes de que se vaya a su cama, le traigo mi
ratoncito de peluche para jugar un ratito. Después de eso apaga las luces, pone
un documental del universo y me hace unas caricias. Yo le doy unos cabezazos y
nos dormimos.
Me gusta mucho el viernes porque empieza el fin de semana.
Esos días ella tiene más tiempo para jugar con la pelotita y con el ratón de
peluche, y también nos saca fotos.
Eso sí: los fines de semana no me acerco a las macetas.



Algunos gatos comen solo croquetas, como Gamorita. Bien dicho, Gina. Mandale un beso a Chuelita y a Vera
ResponderEliminarSi Lau y Emi! las croquetas son ricas y nutritivas. Besos! Vera, Gina y Chuela
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