La rana Flo.

Hola, soy la rana Flo, una rana de cerámica. Vivo con Vera, Gina y Chuela Chela Valentina. Mi historia es muy linda y se las voy a contar.

Vivo con la humana desde hace muuucho tiempo, desde que ella vivía en la ciudad de Córdoba.

Yo estaba en la vidriera de un negocio. La humana recién empezaba a trabajar y vivía con su padre humano. Todos los días, cuando volvía de trabajar, caminaba de regreso a su casa y pasaba por el negocio donde yo estaba. Me miraba, y yo la escuchaba cuando decía:

—Cuando cobre, la voy a comprar.

Otras veces pasaba caminando con su padre humano y le decía:

—Me encanta esa rana.

El tiempo pasó y yo seguía en la vidriera… hasta que un día me metieron en una caja y me llevaron no sé a dónde, aunque la voz me resultaba conocida.

Después de un rato largo dentro de la caja, escuché la voz de la humana que me miraba desde la vidriera.

El padre humano le dijo:

—Mirá lo que encontré.

De pronto, una mano levantó la tapa de la caja. Me tomó con mucho cuidado. Estaba feliz: su sueño de que yo estuviera con ella se había hecho realidad. El mío también… la humana era simpática.

El humano padre me llamó Rana Flo.

Viví un tiempo con los dos humanos. Tiempo después vine a Buenos Aires junto a la humana. Vivimos en muchas casas.

Hace unos años llegó Vera… y después Gina y Chuela.

Chuela se come todos los bichitos, pero como yo soy de cerámica, no como. Eso sí, sonrío todo el día.

Me divierte ver cómo corren esas tres gatas hermosas y juguetonas.

Soy un poco como Pinocho: soy de cerámica, pero cuando el humano padre le dio la sorpresa de mi presencia, me transformé en una rana especial. Me dieron un lugar en su corazón… y ahora yo tengo el mío.


 

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