Tita, una gata calicó que hace yoga.

 


Hola, soy Tita, una gata calicó.

Las gatas calicó somos de color blanco cubiertas de manchas naranjas y negras. En mi caso tengo la cara mitad negra y mitad naranja.

Yo estaba en la calle cuando era chiquitita. Me había enfermado y no tenía mucha esperanza, hasta que una humana me vio, me llevó a su casa y también al veterinario.

Me curaron y después me dieron croquetas muy ricas y nutritivas. Me hicieron muchas caricias y todo eso me ayudó a sentirme bien.

Cuando alguien llegaba a la casa, yo me asustaba y me escondía. Las humanas que venían de visita me traían pelotitas para jugar y unos cordones muy lindos. A mí, igual que a Chuela, me gustan los cordones, las cintas y los hilos. Pero ahora ya no me dejan nada de eso porque me los como.

Como a mí me gustaba mucho jugar con la humana pequeña y ya me había curado, la humana que me rescató me dejó ir a vivir con la humana juguetona.

La humana y su mamá ponen una colchoneta finita sobre el piso y hacen el saludo al sol. Yo también lo hago, pero no me sale como a ellas. Estiran los brazos y las piernas. Esa gimnasia se llama yoga.

Cuando hacen yoga me gusta recostarme muy atenta. También me gusta la colchoneta, sobre todo porque puedo enganchar mis uñitas.

Eso sí, si pasa un bichito por ahí salgo corriendo o salto, y la mamá humana dice:

—¡Tita, Tita! ¿Qué pasó?—

Otras veces no se da cuenta. ¡Qué suerte! Porque una vez, de un salto, quedé colgada de la cortina.

La humana pequeña sí me vio y se rió, y yo rápido volví al lado de ellas para ver los ejercicios finales.

Después que terminaron de hacer yoga, jugamos con la pelotita.

A la noche yo como mis croquetas. Yo como solo croquetas y una vez por semana me dan un sobresito de comida húmeda. La veterinaria dijo que está bien así.

Después de comer nos fuimos a dormir. Cuando la mamá humana está durmiendo, me gusta hacerme un bollito arriba de su cabeza.

A veces me despierto a las cuatro de la mañana, cuando todos los humanos están durmiendo, y tiro la pelotita de un lugar a otro. Hago ruido y los humanos se despiertan y me llaman para que vuelva a dormir.

Yo pido un poquito más de croquetas y después sí, me duermo.

Pero al ratito la mamá humana se levanta, prepara el desayuno, lleva a la escuela a la humana juguetona y después se va a trabajar.

Yo me quedo durmiendo porque me levanté muy temprano.









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