Vera y Gina
Hola, somos Vera y Gina, dos gatas carey. Este es nuestro
rincón de juegos.
Cuando nos quedamos solas corremos por todo el living y
tiramos los almohadones al piso. Chuelita se para arriba del respaldo del
sillón, zapatea con sus patitas traseras y salta. A veces se engancha en la
manta y también la tira al piso.
Gina se esconde adentro de la casita, pero siempre le queda
la cola afuera porque ha crecido. Yo la encuentro y me quedo afuera esperando a
que salga.
Ahora encontramos los auriculares de la humana que vive con
nosotros. Gina los está mordiendo despacito para no romperlos, porque son
nuevos. Son tan lindos, verde manzana. Nosotras no los usamos para escuchar
música, solo para morder el cable.
Anoche hicimos mucho lío. Tipo cuatro de la mañana tiramos
una maceta. Por suerte era de plástico y no se rompió, pero la tierra se cayó.
La humana se levantó medio dormida, sin prender la luz, y
ahí estábamos Gina, Chuela Chela Valentina y yo. La humana nos decía:
—Vamos a dormir.
Como estaba oscuro, cuando agarraba a Gina creía que era yo.
Cuando agarraba a Chuela creía que era Gina. Todas nos movíamos y no sabía cuál
era cuál.
Después nos dieron ganas de correr un poco y comer unas
croquetas. Y después de esas actividades nos dio sueño.
Nos fuimos a dormir a la cama de la humana. Yo me acurruqué
sobre sus piernas, mi lugar preferido. Gina se metió adentro del ropero, arriba
de la mochila violeta; le encanta esa mochila. Y Chuelita se estiró al lado de
la humana, ronroneó un poco y se durmió profundamente.
A la mañana siguiente la humana se levantó y, cuando fue a
encender el calefón, pisó la tierra que había quedado en el piso. Tuvo que
limpiar. Nosotras la ayudamos tratando de empujar el escobillón con nuestras
patitas.
Después se fue a trabajar.
Cuando vuelve, las tres esperamos detrás de la puerta con
nuestras colas paradas. Nos pone contentas escuchar el ruido de la llave y la
voz de la humana que dice:
—Picuchinas, picuchinas, ¿qué hicieron hoy?
Después de los saludos y las caricias, la humana se pone
ropa cómoda. Gina corre por toda la casa, Chueli dice “gue gue” para que le
hagan mimos en el lomo, y yo la sigo por todos lados.
Al rato nos sirve atún o pollito de un sobrecito que nos
encanta.
Y sí, después de jugar tanto, tenemos hambre.



Jajaja, me han hecho reír. Merecían un reto, no pollito ni atún al tirar una maceta a la madrugada. Qué Picuchinas terribles!
ResponderEliminargracias Maji!! Vera.Gina y Chuela, somos traviesas simpaticas!!!
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