Pupa.

 

Hola, soy Pupa, una gata gris con rayitas en distintos tonos de gris.

Vivo en la misma casa que Donnys, en la ciudad de Córdoba. A mí me gusta estar en el garage. Por las mañanas, cuando sale el sol, me acuesto justo sobre el rayo de luz que entra por el ventiluz.

Si el ventiluz está abierto y no hace mucho frío, aprovecho para saltar por la rendija y salgo al jardín.

No me alejo mucho de esos lugares porque yo maúllo muy bajito, casi como si estuviera ronca. He intentado hacerlo más fuerte, pero no me sale.

Tengo una amiga, Nela, una de las caniches pequeñas de la casa. A ella le gusta saltar encima mío; como es liviana, como una nube de algodón, yo la dejo.

Hace un tiempo empecé a sentirme más confiada y ya no paso tanto tiempo en el garage. Me siento en una de las sillas de la cocina y, cuando los humanos se van a dormir, me estiro como un elástico sobre la mesa. Eso sí, ni bien escucho que alguno se levanta, vuelvo a la silla… aunque el otro día me relajé tanto que me descubrieron.

Cuando Donnys se sube al árbol de olivo, yo paso al living y me acuesto sobre el sillón. Está calentito por el sol. Pero si escucho un ruido que no conozco, me trepo por la ventana de la cocina y vuelvo al garage.

Aunque el garage haya sido siempre mi lugar, ahora estoy explorando otros espacios de la casa… y me gusta. Eso sí, trato de no cruzarme con los caniches: ellos ladran mucho y yo soy más del silencio.

De todos modos, creo que si no existieran los ladridos o los maullidos, mi vida sería un poco aburrida. Así es la casa donde vivo… hermosa para mí.


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