Vera: ¡Como me gustan los hilos!

Hola, soy Vera, una gata carey.

Me levanté de la siesta. Todos los días hago una siesta durante el día. Hoy no dormí con la humana porque ella no hizo siesta.

Nos trajo unas plantitas de pasto para gatos. ¡Qué rico! Teníamos muchas ganas de comerlas y, además, son buenas para nosotras, no como las otras plantas que muerde Gina.

Mientras tanto, la humana fue hasta su habitación y sacó la caja de los hilos. A mí me encantan, sobre todo cuando elijo uno, agarro la punta con la boca y lo llevo por toda la casa.

Pero esta vez la humana se avivó. Sacó solamente el hilo que iba a usar y después cerró la caja.

No me quedó otra que agazaparme en la silla de al lado y mirar cómo cosía. Pero cuando empezó a dar una puntada tras otra, salté sobre la tela para tratar de morder el hilo.

Mientras la humana intentaba seguir cosiendo, yo trataba de enganchar el hilo con mis uñas.

Parecía que estábamos bailando. La humana se movía para un lado y yo, que soy rápida como la luz, saltaba detrás de ella.

Hasta que apoyó la tela sobre la mesa. Entonces me senté arriba y la humana decidió llevarla hasta la tabla de planchar. Ahí ya no me metí más, porque me podía quemar con la plancha.

Después cortó un hilo largo y jugamos un rato. Ella sabe muy bien con qué me gusta jugar.

Mientras nosotras jugábamos, Gina y Chuelita seguían intentando morder el agua. Yo ya me di por vencida: eso no se puede.


 

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