Domingo.
Hola, soy Vera, una gata carey.
Estoy estirada en el sillón, después de jugar con Chuelita y nuestro bolso transportador.
Chuela se esconde adentro y yo doy vueltas alrededor del bolso hasta que ella sale. Yo lo tenía como nuevo, aunque ahora ya tiene un pequeño tajo que hizo Gina y unas marcas de uñitas de Chuela.
Antes podía estar sobre el sillón todo el tiempo que quería, ahora vamos rotando. Mientras estoy en el sillón, Gina escarba adentro del mueble guarda cosas e intenta llegar a la arena, pero la humana cubrió la bolsa con el balde azul. Gina sigue intentando.
Y cuando Gina viene al sillón, yo me voy a la frazadita.
Hoy, mientras dormíamos la siesta, adivinen qué pasó.
Yo me había ubicado encima de la manta, a la altura de las rodillas de la humana, y vino Chuelita mientras ella roncaba. Entonces se hizo un rollito arriba de su panza.
Se subió a mi lugar, pero yo estaba bien y las tres hicimos una gran siesta.
Gina se acostó cerca del módem.
Cuando nos levantamos, volví al sillón, me estiré, la humana vino y me hizo caricias. En algunos momentos me vuelvo a sentir la única gata de la casa.
Por un ratito.
Enseguida llegaron Gina y Chuela.



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