El bolsillo de la humana.
Hola, somos Vera, Gina y Chuela, tres gatas carey.
Hoy les vamos a contar de los bolsillos de la humana. Ahí hay:
una lima de uñas, una lapicera que tiene un unicornio brillante en la parte de arriba, un lápiz todo mordido por Gina, los auriculares; a mí me gusta morder la parte del audífono y a Chuelita le gusta el cable; el rosario de la Virgen de Medjugorje, ese le gusta a Gina; una pelotita amarilla que rebota hasta el techo; papeles de galletitas; un cepillo de uñas que tiene forma de cocodrilo; unas bolsitas de nailon chiquitas; un montón de cosas. Ah, y también un lápiz negro de escribir, todo mordido principalmente por Gina y Chuela.
Nosotras vamos por la casa buscando qué morder. Chuelita no solo muerde, se traga los cordones y todo lo que encuentra, entonces la humana va guardando las cosas en el bolsillo. Los papeles y los envoltorios de galletitas o pastafrolitas los tira a la basura, pero lo que sirve lo guarda.
Todo lo que es lápices, lapiceras, reglas o pinceles va al portalápices hasta que nosotras los encontramos, y otra vez los mete en el bolsillo; mejor dicho, en los bolsillos, porque uno solo no le alcanza.
Lo gracioso es cuando necesita la lima de uñas y no se acuerda dónde la guardó. Entonces busca por todos lados, como cuando nosotras nos escondemos, hasta que mete la mano en uno de los bolsillos y ahí está.
Como había guardado todo en el bolsillo, fuimos en busca del cargador de la barra de luz. Pero a Chuela se le cayó la barra de luz, la humana vino y, adivinen:
Guardó el cargador en el bolsillo.
Ufa, miau, se nos terminaron las cosas.
Tendremos que ir a buscar todo lo que escondimos abajo de la cama o del sillón.



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