Nuestro bolso transportador.
Hola, somos Vera, Gina y Chuelita,
tres gatas carey.
Tenemos un
bolso para cuando viajamos o vamos a la veterinaria. Aunque casi no salimos:
estamos siempre en nuestra casa… y nos encanta.
A veces
salimos al porche, pero entramos rápido.
Bueno… excepto Vera, que se tira en el piso toda estirada y la humana la tiene
que arrastrar o mostrarle un sobresito para que entre.
El bolso
era de Vera. Ella viajó desde Córdoba a Buenos Aires en avión, adentro del
bolso.
Gina y yo vinimos a esta casa en un transportador súper lindo, de color rosa y
blanco. Vinimos en un Uber con el Hada Madrina de los Gatos.
Ahora el
bolso es de las tres, pero no entramos juntas. Igual, por ahora no tuvimos que
salir todas al mismo tiempo.
La humana no tiene bolso transportador.
Cuando sale, se pone una campera.
Debe ser que ella camina con sus patas.
El bolso
está en el living y jugamos a la escondida.
Cuando se mete Chuelita, Gina salta encima para que, cuando salga Chuelita,
ella pueda entrar.
También
hacemos rodar las plantitas de pasto. A veces las metemos adentro del bolso.
La humana
tira pelotitas adentro y nosotras las buscamos.
No sabemos si el bolso se las come.
Otras
veces Gina está adentro del bolso y Vera la mira desde la rejilla.
También
jugamos con el cierre, y entonces la humana dice:
—Veeera,
Giiina, Chueeelaaa…
Estira la
última vocal. Esa es la señal de que estamos por romper algo.
Otro día
les contamos sobre nuestros rascadores… y nuestros areneros.



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