¿Qué pasó con el tender?
Hola, soy Vera, una gata carey.
La humana puso la ropa en un tender súper lindo. Se parece a una escalera, pero es de metal y se nos resbalan las patitas. Va, no a mí, yo miro desde la caja de letras.
Gina se subió a la parte del medio y, como ella es robusta, se empezaron a doblar los caños hasta que uno se rompió y ¡plaf!
Gina y la ropa fueron a parar al piso. Chuelita salió corriendo con una camiseta de la humana que le quedó arriba del lomo.
El piso estaba limpio y la ropa no se ensució. Gina quería seguir trepándose, pero vino la humana, que estaba en la cocina.
Dijo:
—Picuchinas, Picuchinas.
También se reía.
Juntó la ropa y la guardó.
Después volvió al living y miraba el tender de un lado y del otro. Por suerte, lo pudo armar.
Así, cuando lava nuestras mantitas, se pueden secar. Eso sí, siempre que Gina no se suba o que Chuela no se lleve las mantas, como hizo con la remera de la humana.
Yo me subo a la repisa, pero hoy me fui a la caja de las letras y desde ahí miraba todo.



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