Gina: Mi vecina la paloma.
Hola, soy Gina, una gata carey.
Me gusta mirar por la ventana. De día veo las palomas y, por la noche, las estrellas. Sí, también soy una gata romántica.
Hay una paloma que vuela por el patio del edificio. Me encantaría cazarla, pero la humana puso la red de seguridad, así que nos conformamos con verla pasar. Lo que sí hacemos es correr desde la ventana de la habitación hasta la ventana del balcón.
Chuelita se cuelga de la red de la ventana, saca una patita por el agujerito, pero la paloma pícara se corre un centímetro y ninguna de nuestras patitas la alcanza.
Ella sabe esquivarnos. En eso se parece a Messi.
Vera también quiso alcanzarla, pero no pudo. Yo me quise colgar de la red como Chuelita, pero terminé tirando la cortina.
A veces, pocas veces, me cuelgo de la cortina. Ya la tiré dos veces.
Y hoy la paloma se apoyó en el borde del balcón y decía:
—Buo, buo.
No le entendí. Yo me quedé quieta como una estatua. No la podré cazar, nos separa la red de seguridad, así que mejor que seamos buenas vecinas.
Ella va por todos lados. Llega hasta la terraza del edificio de al lado. A veces también anda con otras palomas y le gusta pararse arriba del aire acondicionado.
A nosotras la humana no nos deja hacer esas cosas. Nos divertimos con las cortinas. Es el momento en el que podemos volar desde la ventana hasta el pie de la cama.
Espero que mi vecina, la paloma, me cuente las cosas que no alcanzo a ver desde acá.



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