Primera noche en la casa de la humana.


Hola, soy Chuela Chela Valentina, la más pequeña de la casa.

Ahora soy grande, ya tengo un año, seis meses, tres semanas y seis días, aproximadamente.

La primera noche que pasamos en nuestra casa definitiva con la humana con la que vivimos, Gina y yo tuvimos un poco de miedo. Si bien habíamos investigado un poco la casa, no la conocíamos; ni la casa ni a la humana.

Cuando escuchaba un ruido raro, me escondía debajo del sillón o debajo de la cama, donde nadie pudiera alcanzarme, tampoco Vera, que estaba muy ofendida. Pasaba cerca de nosotras y nos decía:

Ggggggg, gggggg.

También nos mostraba los dientes. En ese momento, la que salía a defenderme era Gina. A ella, que es mi mamá, no le gana nadie en coraje.

Cuando llegó la noche, la humana se fue a dormir. La siguió Vera y se acostó, como hacía siempre, arriba de las rodillas de la humana.

Gina, mi mamá, también la siguió. Era linda la cama. Primero se subió ella y se ubicó como un buda a los pies de la humana. Después me subí yo. Me costó un poco, pero lo logré y me acomodé detrás de Gina, copiando la misma pose.

La humana estaba más nerviosa que nosotras porque Vera volvió a hacer:

Ggggggg, gggggg.

Mi mamá Gina respondió:

GGGGGGG, GGGGGGG.

Más fuerte que Vera.

Vera se enojó y se fue.

La humana seguía paralizada y decía:

Vera, Veruchi, vení.

Pero Vera no vino.

La humana apagó las luces y se durmió.

Vera durmió en el sillón.

Al día siguiente, la humana se despertó y ahí estábamos las dos, en el mismo lugar. Fue difícil.

Vera está aprendiendo a compartir sus lugares. Yo la entiendo; ella era la reina de la casa. Bueno... todavía sigue siéndolo.

Ahora me lame la cabeza y yo a ella. También, a veces, dormimos las tres juntas. Eso es lindo, aunque nunca falta que Gina le dé con la pata a Vera y Vera se la devuelva.

Ahora, cuando la humana comienza a apagar las luces, vamos las tres a la habitación y empezamos a rodearla, pero cada una tiene su lugar.

Algunas veces, Gina se acuesta sobre las rodillas de la humana, Vera al lado de su hombro y yo arriba de sus pies.

No sé cómo duerme la humana con nosotras. Lo que sí sé es que, cuando apaga la luz, sonríe al mirarnos.

Nosotras, antes de dormir, le hacemos ojitos.


Comentarios

Entradas populares