Salimos a comer.

 

Hola, somos Vera, Gina y Chuela Chela Valentina.

Hoy salimos a comer. Sí, al balcón.

Es que hoy fue un día hermoso, con sol y el cielo bien celeste.

La humana llevó nuestra comida húmeda sabor pollo al balcón. No sabíamos qué pasaba porque siempre comemos en el mismo lugar.

Cuando comemos comida húmeda, la humana saca los platos de las croquetas y trae los platos con pollito, hígado o sobresito, pero siempre los deja en el mismo lugar.

Cuando prepara nuestra comida, las tres estamos en la cocina. Chuelita es la que maúlla y está más inquieta.

Vera vigila desde el estante de la cocina y, a veces, se adelanta a probarla, pero la humana la esquiva cubriendo los platos con los codos mientras nos sirve a las tres en partes iguales.

Cuando los platos ya están llenos, ella, como si fuera un mozo... bueno, nuestra moza, agarra los tres platos y dice:

—¡Vera, Gina, Chueli!

Ahí salimos las tres detrás de ella, caminando entre sus pies. Por suerte, hasta ahora no se tropezó con ninguna de nosotras.

Chuela va saltando, Gina sale detrás de Chuela y Vera salta del estante.

La humana deja los platos sobre una mesita que está a nuestra altura, para que la comida nos caiga bien.

En ese momento, solo se nos escucha a nosotras disfrutando de la comida.

Y bueno, hoy comimos en el balcón, con el aire fresco y el sol acompañándonos.

Nos gustó mucho salir a comer.

¿Y a la humana? ¿Quién le prepara la comida?

Ella no tiene unos platos como nosotras... tampoco come como nosotras.



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