Chuelita no pudo escapar de la pipeta.
Hola, soy Vera, una gata carey.
¡Qué tarde la de hoy!
La humana trajo las pipetas que nos pone en la parte de atrás de la cabeza, donde no llegamos a lamernos. Nos hace bien, pero ¿a quién le gusta tomar los remedios?
Nosotras somos especialistas en escaparnos de eso.
Ayer, cuando la humana llegó de trabajar, trajo sobresitos de pollo y tres cajas.
Para probarnos, puso las cajas sobre de la mesa, y nosotras pasamos por ahí. Gina empujaba las cajas con su pata, hacía piruetas y la humana nos miraba.
Por suerte, vinieron visitas humanas. Entonces las humanas hablaban, decían:
—¡Qué lindas estas picuchinas!
Es decir, nosotras.
Las tres nos quedamos tranquilas y la humana desistió de ponernos el medicamento antipulgas y antiparasitario.
Pero hoy la vimos abrir una caja, sacar un frasquito chiquito y la humana siguiendo con la vista para donde caminaba Chuelita. Le acarició el lomo y, ¡zaz!, quiso ponerle el medicamento.
Chuelita se escapó y corrió más rápido que el auto de Franco Colapinto, ¡que un rayo!
La humana tapó el frasco y lo guardó en el bolsillo.
Entonces las tres hicimos una táctica que la humana no conoce: nos movíamos por toda la casa. Para donde ella iba, nosotras íbamos para el lado opuesto.
La humana se cansó y se fue a acomodar la ropa de salir, a prender las luces rojas para relajar el ambiente. Chuelita fue a ver, como hace siempre, y ahí la humana la abrazó y le puso el medicamento.
Creo que Chuelita aprendió.
Esta semana: picuchinas en alerta, semana de pipetas.
Lo que no sabemos es por qué la humana come los remedios y no se los pone como nosotras en el cuello.
Eso es raro.



🙌🏻🤣
ResponderEliminar😍❤️, hoy le tocó a Gina.
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