¡Otra vez Gina!

 

Hola, soy Vera, una gata carey.

La humana estuvo arreglando la pared de la habitación y quedó muy linda. Cuando terminó, guardó todo en su lugar: la mezcla para arreglar la pared, la espátula, todo quedó hermoso, ordenado y guardado en el mueble guardatodo.

Después, por la tarde, se preparó una rica merienda: unos mates y una tarta de manzana, nueces y azúcar mascabo, que es más natural.

Estos días estamos felices. La humana también.

Mientras ella disfrutaba su merienda, yo perseguía a Chuelita y ella a mí. Gina andaba dando vueltas y… ¿qué hizo esta vez?

Abrió la puerta del mueble guardatodo, se subió al balde de piedritas, que tiene una tapa para que no las usemos para jugar. La humana nos conoce.

No sé cómo hizo Gina, pero encontró la caja de la mezcla para arreglar las paredes, la sacó del mueble y la sacudió silenciosamente mientras la humana veía una serie en la televisión.

Después de tirar la mezcla, dejó sus patas marcadas. También le quedó algo en los bigotes.

Cuando la humana dejó de ver la serie para limpiar nuestras fuentes de agua, llegó al pasillo y ahí estaba Gina, haciéndole guardia a su obra de arte.

Estaba lindo el dibujo que había quedado en el piso, con todas sus patitas marcadas.

Con Chuelita nos tapamos los ojos, pero la humana se rió y dijo:

—Gina, Gina, ¿cómo hiciste esto?

Mientras se reía, le acariciaba la cabeza.

Lo malo es que sacó esa cosa rara que se enchufa y se traga toda la tierra y los pelos que dejamos tirados. No nos gusta porque hace mucho ruido, pero después de que la pasa queda todo súper limpio.

En la caja de mezcla no quedó nada.

Por suerte, la aspiradora no se tragó a Gina, solo la mezcla que estaba en el piso.

Después de eso, cenamos: la humana en su plato y nosotras en el nuestro.

Dormimos todas juntas porque hace mucho frío.

Espero que a Gina no se le dé por empezar a arreglar paredes, porque todavía no aprendió que la mezcla se pone en la pared, no en el piso.


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