Quiero hacerme rulos.
Hola, soy Vera, una gata carey.
La humana tiene unas tiras que se doblan, se estiran y son muy blanditas para morder, pero ella las usa para que los rulos le queden ordenados. Es difícil, no siempre le sale.
La humana se dio cuenta de que nos gusta jugar con las tiras para los rulos, entonces nos regaló una para mí, otra para Gina y otra para Chuelita.
Gina empuja la tira de rulos por debajo de la puerta de entrada al departamento y, si la humana no está, usa mi tira de rulos para seguir jugando.
A mí, en cambio, me gusta empujarla, esconderla debajo del canasto del baño y estuve pensando que me podría hacer unos rulos. Así me parecería a la humana.
También le podría hacer unos rulos a Gina. Tal vez así la pueda ofrecer en internet y alguien quiera comprar una gata carey con rulos.
En verdad, si un día Gina, Chuelita o la humana no estuvieran en la casa, yo las extrañaría mucho. Digo:
—No vendo a Gina. Tal vez la meta en la caja de cartón un ratito, como ella me encierra en el mueble guardatodo.
Quise hacerme los rulos con esta tira, pero no pude: tengo el pelo muy corto.
Hay humanos que tienen dos colores en el pelo, como las gatas carey, así que yo puedo tener rulos como la humana.
Espero que Gina no me pierda mi tira de hacer rulos, porque la humana ya nos regaló una a cada una y, si nosotras nos quedamos con todas las tiras de rulos, la humana va a andar con el pelo desordenado.
Además, ella no se peina lamiéndose el pelo como nosotras.
Eso no lo entiendo.



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