Estoy trabajando.
Hola, soy Vera, una gata carey.
Estoy trabajando. Así dice la humana los lunes y los viernes, cuando Gina, Chuelita o yo le pedimos jugar.
Pero la que dijo “estoy trabajando” fue Gina. Ella encontró una cinta de goma que tiene el cargador de la computadora.
Gina se puso a jugar con eso. Parecía que estaba practicando boxeo con una de esas bolsas para pegarle. No paraba de darle con la patita. Estuvo así un buen rato, tanto que yo me puse a jugar con el ratón de Gina y no se dio cuenta.
Pero la humana… ¡la humana nos mima mucho! Cuando vio que Gina se cansó de jugar con la cinta de goma sin poder agarrarla, la sacó y se la dio.
Ahí sí que se armó. Chuelita y yo también queríamos jugar con la cinta de goma, pero se la había ganado Gina.
La humana me dio la bombilla transparente del sifón de soda y, cuando Gina me vio jugando con eso, dejó la cinta de goma. Yo le presté la bombilla del sifón y ella me prestó la cinta de goma.
Así somos: yo quiero lo que tiene Gina, Gina quiere lo que yo tengo y Chuelita juega con todo porque, como es la más pequeña, le prestamos la tira de rulos, la cinta de goma, la caja de cartón…
El juguete que es de Chuelita es su autito rojo. Ella lo empuja con su patita de un lado para otro.
Para todos, Chuelita es la más chiquita, pero de tamaño ya no es chiquita: es más grande que Gina y que yo.
Menos mal que no es más grande que la humana. ¡Eso sería un lío!
Por suerte, ya no tiene olor al consultorio de picuchinos, así que no le gruñimos. Le lamemos la cara y a ella le encanta. A veces le queda una oreja doblada y Gina o la humana se la acomodan.
Voy a ver qué pasa. Ya es hora y la humana no preparó los platitos de pollito.



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