Mi ratoncito de juguete.

Hola, soy Gina, una gata carey.

Tenemos tres ratoncitos de peluche que nos regaló nuestra amiga humana de la veterinaria. El de Vera es marrón y beige, el de Chuelita es gris y el mío también, pero las tres jugamos con el mismo.

Lo tiramos en el aire, lo agarramos con la boca y Chuelita le arrancó la cola. Suerte que no se la comió.

La humana nos lo tira lejos y salimos corriendo. Lo metemos en la fuente de agua y lo sacamos. Después lo ponemos cerca de la ventana para que se seque y también se lo llevamos a la humana a la cama.

Tanto jugamos con el mismo ratón que ya no tiene cola, se le salió el peluche, pero igual seguimos jugando con él.

La humana nos trae los que están nuevos, pero nos gusta este.

La humana nos da un plato para cada una, un juguete igual para cada una, una tira de rulos para cada una, pero todas queremos lo que tiene la otra.

Eso sí, cuando nos sirve el pollito o el sobrecito, estamos cada una en un plato, excepto Vera y Chuela, que rotan por los tres platos hasta dejarlos limpios.

Yo soy la que más juega. A veces lo escondo detrás de la puerta y después lo saco. El otro día lo lancé con tanta fuerza hacia arriba que saltó del piso hasta arriba de la mesa.

La humana me dijo:

—Muy bien, Gina, mirá qué alto lo tiraste.

Ella a veces juega con nosotras, otras veces nos mira. Cuando ella nos mira, hacemos más piruetas.

Pero no con las macetas.


 

Comentarios

Entradas populares