Nuestras tareas.

 

Hola, soy Vera, una gata carey.

En la casa, nosotras tenemos tareas que hacemos a diario. Yo duermo unas horas al lado de la estufa, otras horas arriba del módem y otras arriba del teclado de la computadora. También escribo a veces, hasta que la humana me ve.

Gina duerme las mismas horas que yo, pero ella se hace una cueva con la frazada polar. Después, cuando la humana se levanta, Chuelita se queda pegada a Gina.

Cuando hemos descansado, nos levantamos, nos estiramos y desayunamos las croquetas.

Si la humana no está, nos gusta correr por la casa. Gina corre a Chuelita, llegan hasta el sillón y, al pasar por ahí, tiran los almohadones.

Gina es terrible, siempre se le ocurre algo nuevo. Va hasta la maceta donde está la planta cola de tigre, escarba y una vez hizo pipí ahí. Yo la vi. Pero la humana no, porque cuando la humana está en casa, Gina se sube y la humana le dice:

—Gina, ¿qué hacés?

Gina se hace la que olfatea las plantas y se baja. Lo hace con dignidad.

Yo me subo a la ventana del baño, que está muy alta. Un día saqué mi patita por el ventiluz y despeiné una paloma, pero ese día estaba la humana, que se levantó y me bajó inmediatamente. Bah, yo salté, pero yo no disimulo como hace Gina.

Yo juego con las pelotitas de papel de bombón. Los bombones se los come la humana, pero ella me hace las pelotitas y me encantan. A veces juego sola, pero me gusta más cuando la humana me las tira y yo las atajo. Las atajo muy bien, como el Dibu Martínez.

Cuando el sol ya se fue, nos toca comer pollito con calabaza, o sobrecito, o puré de hígado. El hígado no me gusta, ese día yo como sobrecito.

La que hace más tareas es la humana. Ella limpia nuestro arenero, levanta los almohadones, prepara su comida y la nuestra, barre la casa con la ayuda de Gina.

Algo que hacemos las cuatro juntas es dormir. Por suerte, ya no peleamos por los lugares, cada una eligió el suyo.

Nosotras ayudamos: como rompimos la plancha, la humana ya no tiene que planchar.

Lo que no entiendo es que ella, después de hacer tantas tareas, no duerme hecha un bollito como Gina, Chuela o yo. Ella duerme estirada. Eso sí, ronronea muy fuerte cuando duerme.




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