Creo que me engañaron.
Hola, soy Chuelita, una gatita carey.
Como soy la más pequeña de la casa, aunque soy más alta que Vera y Gina, también soy la más buenita y la más tierna.
Hoy pasó algo extraño. Cuando llegó la humana, nos sirvió a Gina y a mí puré de hígado. ¡Qué rico! A Vera no le dio porque a ella no le gusta.
Después de comer, nos lamimos las patas y nos relajamos arriba de la frazada polar, que es muy agradable para ronronear después de una rica comida.
La humana se fue a la cocina a lavar unos platos y un repasador.
Yo escuché que abrió la puerta de la heladera y no vi a Vera por el living. Poco después, escuché el ruido de un sobrecito de comida húmeda, así que me fui a la cocina a ver qué había por ahí.
Me subí a la mesita blanca y vi a Vera comiendo de un platito. Cuando estaba por saltar hasta donde estaba ella, la humana sacó comida de la heladera y me sirvió hígado en mi platito.
A mí me encanta todo, así que me lo comí. Me relamí: ¡estaba muy, muy rico!
Pero me parece que Vera estaba comiendo comida de sobrecito, porque comió sola en la cocina. Yo estuve buscando, pero no vi nada.
Es como cuando la humana saca la frazadita de Vera sin que ella se dé cuenta y tapa a Gina con ella.
La humana es así: nos da lo que necesitamos en el momento justo. Está bien que le dé sobrecito a Vera porque a ella no le gusta el hígado. Lástima, porque es muy rico y una porción semanal nos hace bien.



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