Esta vez fui yo.
Hola, soy Vera, una gata carey.
Que Gina es la más curiosa y exploradora de las tres es una verdad que nadie puede desmentir.
Aunque yo también estoy aprendiendo.
Resulta que la humana, además de cocinar con harina, antes había estado pintando un cuadro. Lo dejó todo blanco para después dibujar algo y pintarlo.
Cometió el error de dejarlo sobre la mesa. Y yo, cuando me subo a la mesa, camino por todas las superficies planas. ¡El cuadro recién pintado también!
La humana no me vio, pero mis patitas delanteras dejaron sus huellas en la mesa, en la tapa de la computadora, que por suerte estaba cerrada, en el individual verde y un poco en el piso.
La humana estaba cocinando y, cuando vino al living, solo vio las huellas. Inmediatamente fue a limpiarle las patas a Gina, pero las patas de Gina estaban limpias.
Yo estaba sentada arriba de la mesa, quietita, pero justo me moví porque la humana corrió el individual beige. Apoyé mi pata en la mesa y ahí quedó mi huella.
La humana dijo:
—¡Eras vos, Verucha!
Limpió la mesa y después vio como seis huellas más sobre la mesa, el piso y el individual.
Yo también soy curiosa, no tanto como Gina, pero esta vez ella no fue.



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