Gina descubrió los globos.

Cuento n.º 112

Hola, soy Vera, una gata carey.

Gina encontró un nuevo entretenimiento que no es escarbar macetas, tirar tierra por el piso o tirar plantas.

La humana nos armó unos globos con agua, del tamaño de una pelota de tenis, más o menos, y también infló tres globos.

Chuelita no entendía qué eran esas pelotas que volaban por el aire. Yo los quería agarrar con la uña y uno se pinchó. Chuelita se asustó.

Gina, que es terrible pero también inteligente, lo empujaba sin sacar sus uñas. Fue a la que más le duró el globo.

Igual, la humana nos infló otros globos, pero Gina jugó con su globo amarillo durante mucho tiempo. Lo llevó desde el sillón hasta la puerta y después lo trajo de vuelta hasta el sillón.

Chuelita iba detrás de ella y del globo. Chuelita lo tocaba con miedo y Gina, rápido, lo agarraba y lo empujaba.

Después de jugar con los globos que volaban, quedamos agotadas. Chuelita y yo nos tiramos en el almohadón peludo de color azul.

Y Gina se fue arriba del buzo peludo de la humana. A ella le encanta, es como si la humana la abrazara.

También tuvimos un premio: nos hicieron pollito.

Fue un día mágico: globos con agua, globos con aire, pollito y la humana.



 

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