Gina encontró su sombra.

 

Hola, soy Vera, una gata carey.

A Gina le pasó algo muy extraño. Estaba dando el sol en el balcón y Gina vio una picuchina igual a ella en la pared. Pero, cuando Gina se movía, la picuchina de la pared también. Si Gina se acercaba, la picuchina hacía lo mismo.

Gina se quedó un rato largo frente a la pared y la picuchina de la pared no se movía.

¡Era la primera vez que Gina veía su sombra!

Cuando el sol se iba corriendo, Gina también se movía y la sombra la acompañaba.

Estaba tan asombrada que se olvidó de la caja grande, así que Chuelita y yo nos acostamos adentro mientras no daba el sol.

Es muy divertido ver a Gina tanto tiempo frente a la pared.

Chuelita está muy acostumbrada a jugar con su sombra, pero ella trata de agarrarla cuando la ve en el piso.

Salta y quiere atraparla, pero no puede. A veces acerca la cara al piso, pero tampoco lo consigue. Después camina como si quisiera alcanzarla. Al cabo de un rato largo, se enoja y le maúlla al reflejo que ve en el piso.

Eso pasa porque la humana limpia los pisos y nos podemos ver reflejadas. Aunque a mí me gusta más verme en el espejo del baño.

De tanto tiempo que pasó frente a la pared, a Gina le dio mucho sueño y se fue a dormir a la silla de la humana.

¡Menos mal que a la sombra de Gina no le gusta escarbar la tierra ni tirar las plantas!


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