Gina se come las letras.

Hola, soy Vera, una gata carey.

Gina cree que es acróbata cuando se cuelga en el tender, pero hoy hizo algo realmente extraño.

La humana estaba escribiendo a mano en un papel. Gina se puso encima de la hoja y miraba cómo, cuando la humana deslizaba la lapicera, aparecían letras que formaban palabras en el papel.

Gina no entendía de dónde salían las letras. Primero, las quería agarrar con la pata, pero, como no podía, apoyaba su pata encima de ellas. Después, intentaba agarrarlas con la boca.

Yo tampoco entiendo eso, ni sé qué son las letras, pero vi a Gina y me quedé pensando: ¡qué raro es eso!

La humana apoyaba la lapicera en el papel y salían letras de color azul.

Después de varios intentos, Gina se quedó mirando y seguía con su cabeza el movimiento de la mano de la humana.

Gina no deja de sorprenderme. Trepa y salta como una gata acróbata, escarba las macetas como un topo, es romántica y mira las estrellas por la noche, le gustan los libros y ahora se quiere comer las letras.

Lo que no se comió, por suerte, fueron las plantas de plástico. Y lo que no sabemos es quién desarmó la maceta blanca durante la madrugada.

Tengo mis dudas de si fue Gina, porque Chuelita estuvo jugando a la milanesa en la tierra que quedó en el piso.

La humana no jugó a la milanesa. Ella jugaba con el escobillón, moviéndolo de un lado a otro.

Eso sí, cuando la humana terminó de jugar con el escobillón, ¡el piso quedó limpio!

Eso es raro porque, cuando Gina, Chuelita y yo jugamos, la casa queda desordenada o con tierra en el piso.

¡Qué raro juega la humana!

 

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