Le dejé un regalo a la humana.

Hola, soy Gina, una gata carey.

En esta casa no hay ratones de carne y hueso, solo tenemos los de peluche que nos regaló la humana.
Tampoco hay bichitos porque Chuelita salta como un canguro y se los come.

A Vera le gusta cazar palomas, por suerte en las ventanas hay redes de seguridad así que no podemos alcanzarlas, ellas se acercan a la ventana y luego salen volando.

¿Que le podemos regalar a la humana?

Las plantas no, a ella le gustan en las macetas, y sí ese es su lugar aunque yo me esmere en sacarlas de ahí.
Yo quería llevarle algo, pero después de correr por toda la casa, encontré mi ratón de peluche que está un poco gastado.

Yo lo tiro por el aire, salto y lo agarro, lo llevo debajo del sillón, lo empujo con mis patas hasta la otra punta y salgo corriendo detrás de él hasta que lo agarro con la boca y lo vuelvo a tirar en el aire.

Ese es un buen regalo para la humana.

Mientras ella juntaba los almohadones, y después se fue a bañar yo agarré el ratón con la boca y lo llevé hasta su cama. 

No sabía donde dejarlo para que lo vea, así que lo dejé arriba de su almohada.

Cuando ella llegó, lo vió y sonrió, creo que le gustó porque me dijo:

-Gina, osita hermosa.

Me acarició la cabeza como a mí me gusta, ojalá un día encuentre uno de verdad, creo que le va a gustar más.

Por ahora solo le pude regalar el de peluche.

 

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