Soy un poco Gina.
Hola, soy Vera, una gata carey.
A Gina le gusta ser como yo. Siempre quiere subirse a donde yo estoy, quiere jugar con mis juguetes y me corre por toda la casa.
Ahora yo también la corro por toda la casa y ella se esconde detrás del canasto de ropa y maúlla. Entonces viene la humana con nuestro enemigo, el rociador de agua, y en ese momento las dos salimos corriendo.
Pero hoy, hoy soy un poco como Gina.
Fui corriendo detrás del globo de agua y encontré el rollo de papel higiénico. Salté y lo atrapé, aunque quedé un poco enrollada.
Cuando la humana me vio, yo dije:
—Uy.
La humana se reía y dijo:
—Muy bien, picuchina. ¿Qué hiciste, Verucha?
Me encanta cuando dice así.
Me levanté y me fui caminando con el papel enrollado en mi cuerpo y el rollo iba saltando detrás de mí.
Por suerte, quedaba poco.
Lo bueno es que hoy nos portamos bien: no tiramos ninguna planta ni escarbamos ninguna maceta.
Estuvimos jugando con los globos de agua. Los tiramos adentro de la caja de cartón y después los empujamos afuera de la caja.
Después de jugar toda la mañana, nos tiramos a dormir hasta que la humana llegó.
Escuchamos el ascensor, que suena de una manera especial cuando es la humana, y cuando ella abrió la puerta, llegó el momento más lindo del día.
Salimos Chuela y yo, nos tiramos en el piso y vamos rodando hasta donde está la humana.
Gina espera adentro, porque si sale corre muy rápido y se puede perder.
Antes salía yo sola a recibir a la humana, pero ahora tengo dos seguidoras: Gina y Chuelita.
Y gracias a ellas dos, aprendí a jugar con el papel higiénico.



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