Bola de pelo.
Bola de pelo
Hola, soy Chuela Chela Valentina, Chuelita, una gata carey.
Ya empezó la temporada de caza de mosquitos. Ahora que las ventanas están abiertas por más tiempo, entran mosquitos y yo estoy al acecho para alcanzarlos, aunque los muy pícaros se van hasta el techo.
Por la noche andan haciendo ruido y realizan vuelos rasantes sobre la cara de la humana y sobre nuestras orejas.
Por suerte, la humana tiene unas pastillas mágicas que desprenden un olor rico y suave para nosotras, pero que aleja a los mosquitos.
Durante el día, en cambio, yo ando saltando detrás de ellos.
Hoy salté más de un metro, pero no lo alcancé. Cuando llegué al piso, se escapó por poquito. Después me distraje jugando con mi sombra: era igualita a mí, ¡parecía que estaba adentro del piso!
Por suerte, hoy comí mucho pastito y pude sacar de adentro una gran bola de pelo que me hacía toser.
El señor veterinario tenía razón y la humana se quedó tranquila. Sin esa bola de pelo, dejé de toser.
El pastito y la comidita húmeda nos ayudan a expulsar las bolas de pelo. La humana se puso contenta porque vio que eso me hizo bien.
Aunque a ella le encanta verme saltar para cazar mosquitos, sobre todo para que no le piquen durante la noche en el dedo gordo del pie.
¡A nosotras también nos conviene! Porque si a la humana le pica el dedo gordo, mueve los pies y nosotras dormimos arriba de ella.
¡Qué lindo día! Mosquitos, sin bola de pelo, mimitos, la humana y croquetas.



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