Hacemos todo en la caja.

Hacemos todo en la caja

Hola, soy Vera, una gata carey.

Estos días, todas nuestras actividades centrales pasan por la caja que nos regaló la humana.

Chuelita acerca la maceta de pasto hasta el borde de la caja y come desde ahí. Gina la empuja con la cabeza hasta donde llega el sol y se recuesta, apoyando su cara redonda en el borde de la caja. Se acurruca un poco para que entre Chuelita.

Yo espero a que ellas se ocupen de otras cosas y, después de dormir la siesta, corro la caja hasta la puerta que da al balcón. Me meto adentro y, sentada como en un gran palco, espío cómo Chuelita escarba la arena de nuestras cajitas y después sale muy oronda de ahí.

No sé qué escarba tanto. Cuando yo voy a la cajita de arena, entro, hago lo que tengo que hacer y salgo.

Hacemos pasear la caja grande por toda la casa. Eso es divertido. Lo que no logramos es empujarla mientras alguna de nosotras está adentro.

No sé cuánto habrá gastado la humana en esta caja, pero está buenísima.

Lo mejor es que entramos de a dos, aunque yo prefiero meterme sola. Chuelita todavía cree que es chiquitita y se mueve para un lado o para el otro, así que la tengo que estar esquivando.

Con Gina nos corremos por toda la casa, así que creo que las dos juntas en la misma caja no es posible.

Sería lindo que nos regalaran una caja de cartón bien grande para tirarnos a tomar sol con la humana, pero no sé si a ella le gustaría. 

Nunca la vi meterse en una caja.

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