Hola, soy Gina.

 


Hola, soy Gina, una gata carey.
Cuando sea grande quiero ser como Vera.

Yo llegué a esta casa después de que me rescatara el Hada Madrina de los Gatos. Ella me cocinó pollito para mí y mis bebés, nos preparó una camita calentita y nos llevó al veterinario.
Nos sacó fotos y se ocupó de buscar un hogar donde nos cuidaran y nos mimaran como todo ser vivo merece.

Fue así que apareció una humana y decidió adoptarme a mí y a una de mis hijas, la última que quedaba sin hogar.

Llegamos a una casa bastante ordenada. Aunque, en ese momento, no vi mucho porque tenía miedo. Me escondí con mi pequeña debajo de la mesada de la cocina… hasta que empezó a salir olor a pollito. Ahí sí que salimos.

Cuando el Hada Madrina de los Gatos vio que era un lugar seguro, se fue a rescatar a más gatitos.

Cuando empecé a explorar la casa, conocí a Vera. Ella tiene las uñas largas y cuando camina hace “tiqui tiqui”. No le gustó que estuviéramos en su casa, que ahora también era la nuestra. Es bastante tranquila… excepto a la siesta, cuando corre como una liebre y salta muy alto.

Al principio no nos llevamos bien. No quería que durmiera en la cama de la humana. Pero después de observarnos, de olernos, nos fuimos conociendo mejor… y ahora nos peleamos de vez en cuando.

A veces yo maúllo fuerte antes de que Vera me dé con sus patitas. Entonces viene la humana… y yo me escondo.

También me encanta revolver la tierra de las macetas. Cuando la humana no está, escarbo hasta que la tierra se desparrama por el piso y me refriego en ella.
Cuando vuelve, dice:
—¿Qué pasó acá?

Entonces voy a sus pies, me tiro, y ella se ríe. Me acaricia y me dice:
—Picuchina… osita traviesa.

Mi hijita Chela Chuela Valentina y yo fuimos muy afortunadas de ser adoptadas por esta humana.

Ahora estoy durmiendo en su cama, con la frazada de Vera… que está en pose de zapateo con sus patas traseras, a punto de saltar aquí.

Todas aquí somos felices.

Yo también.

Comentarios

Entradas populares