Vera y la otra cosita
Hola, soy Vera, una gata carey. Hoy les voy a contar de la
otra cosita que salió de la caja con rejas que trajo el Hada Madrina de los
Gatos.
Es una bolita de pelos diminuta que siempre anda
escondiéndose atrás de Gina, la cosa más grande, que es su mamá.
Imagínense: con esas patitas chiquitas… toda ella es
chiquita y graciosa. Y ¡ay!, la humana, maravillada.
De pronto estoy comiendo tranquila, como lo hacía antes, y
aparece esta pequeñita… pequeñita, pequeñita —así le dice la humana que vive
con nosotras—, y se pone a comer de mi plato como si fuera la última vez.
Porque es chiquita, pero ¡cómo come! Le gusta todo, hasta
los cordones, que los come como si fueran tallarines.
A la mañana, nuestra humana se hace unos huevos revueltos.
¿Pueden creer que la cosita come huevos revueltos?
Ella tiene tres nombres: Chela, Chuela y Valentina. Chela es
como un “Chuela” abreviado. Chuela es el nombre que le puso el Hada Madrina de
los Gatos. Y Valentina, porque es muy valiente.
Ella nació debajo de un árbol y, como sabe esconderse bien,
cuando rescataron a Gina y a dos de sus hermanos, ella y otra hermanita se
quedaron escondidas y no las vieron. Pasó dos días solita, con su hermana, sin
comida ni agua, y con una temperatura de cuarenta grados.
El Hada Madrina de los Gatos, que sabe todo de los gatos,
volvió a ver si había más gatitos. Y ahí estaban Chela, Chuela Valentina y su
hermana. Las rescató, las alimentó y las cuidó. También buscó quién las
adoptara. Fue ahí cuando mi humana se ofreció a adoptarlas… sin preguntarme.
Cuando Chela Chuela Valentina duerme y su mamá está
distraída, yo me acerco y le doy unas lamidas. Ella, igual que Gina y la
humana, es de mi manada.
Aunque ya no sea la reina de la casa, Chela Chuela Valentina
trajo su valentía, su alegría juguetona… También me saca mis juguetes, pero
bueno.
Somos felices.



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