Vera dice:

 Yo vivía en el departamento muy contenta, jugaba, jugaba sin cesar... como decía la canción del oso, pero en este caso, yo Vera, una gata carey, vivía tranquila, todo el departamento para mi sola, subía al sillón, a la mesa, si me aburría me iba a la cama de mi humana. Una cama muy grande, elegía las almohadas, los pies de la cama, debajo de las sábanas, todo para mí.

Hasta que un día, llegó una humana con una especie de cajita con rejas, la dejó en el living, y yo sentía un olor distinto a mi humana compañera y a mi, me acerqué a la caja y había, no una, escuchen bien, no una sino dos cosas raras, negras y beige, con unas orejas tiradas hacia atrás, una era mas grande y la otra pequeña cosa se escondía detrás de la más grande. Yo bufé, pero no se iban, me fui hacia atrás. Cuando pensaba que ya se iban, una de las humanas abrió la caja y salieron esas dos cosas y se fueron debajo de la mesada.

Mientras tanto, mí humana, sí mí humana sirviendole pollito a esas dos cosas extrañas. Una de esas cosas es Gina.

A Gina, le gusta jugar con el ratón de peluche, con los cartones, con los zapatos de nuestra humana, con las cintas, cinturones, hilos, y toda cosa parecida.

Después, mi humana me contó que Gina fue muy valiente. Un día de esos de cuarenta grados, ella se escapó de un lugar donde ella y los bebés que llevaba en la panza corrían peligro. Debajo de ese árbol la encontró el Hada de los Gatos,  una humana de voz dulce que la llevó a su casa para alimentarla y cuidar a los bebés que ya habían nacido a la intemperie.

Gina es, como puedo decirlo, es como una tierna que tiene omnubilada a mi humana con sus travesuras.

Le encanta darle cabezazos a la humana, le gusta el puré de hígado, el pollito y las croquetas la come pero no le encantan.

Gina también me alegró, aunque me corre de todos lados, siempre le gusta el lugar donde YO estoy.

Gina, es Gina, otra carey que vive conmigo. (en la próxima historia, les cuento de la otra cosita que salió de la caja) 

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