Es hora de dormir.

 

Hola, soy Vera, una gata carey. Te voy a contar cuando nos vamos a dormir a la noche, porque también lo hacemos durante el día.

Cuando se acerca la hora de dormir, la humana limpia la mesa, lleva los platos y los vasos a la cocina, los lava y los guarda. A mí me gusta subirme a un estante y ver cómo lo hace. Si puedo, me acerco hasta la canilla y tomo un poquito de agua.

Después barre algunas croquetas que dejamos tiradas cuando estuvimos corriendo por el living. Guarda nuestros juguetes en el rascador con forma de cama o en una caja donde tenemos el pescadito, tres pelotas de papel, una pelota de lana y tres ratoncitos de peluche a los que les arrancamos la cola.

Apaga todas las luces. Va hasta el baño y se lava los dientes. Las tres la seguimos a la habitación y empezamos a mirarnos para ver cuál consigue el mejor lugar, que por supuesto soy yo.

Cuando la humana se acuesta, yo me subo a la cama y me hago un rollito arriba de sus piernas. Después sube Chela, Chuela Valentina. Hace unos maullidos de bebé para que la humana le rasque el lomo. En ese momento yo hago buf buf porque la humana se mueve y yo ya estoy acomodada y cómoda. Pero a la pequeña no le importa.

La última en subirse a la cama es Gina. Da unas vueltas por la cabeza de la humana, le da unos cabezazos suavecitos, después amasa su colchita de peluche —que antes era solo mía— y se acuesta mirando con un poco de recelo que yo tengo el mejor lugar.

Durante la noche no sé qué pasa. Nos dormimos. Yo sueño con comer pollito, jugar todo el día con la humana y correr a Gina y a Chuela Chela Valentina.

Y ¡ay!, estoy tan calentita. Toda la casa en silencio. Solo se escucha la voz de un documental que habla del nacimiento de las estrellas y de los agujeros negros.

En algún momento abro los ojos para ver que todo esté bien. Y resulta que estoy durmiendo toda acurrucada entre Gina y Chuela Chela Valentina.

Y sí, aunque me cueste aceptar que comparto mis juguetes y que antes yo era la dueña de la casa, es lindo que ellas estén. Que estemos así. En una casa donde nos cuidan y nos quieren.

Por eso dormimos bien.

Ojalá todos los gatos puedan dormir así.



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